sábado, 9 de septiembre de 2017

El revolucionario Alejandro Casales

Por Óscar Cortés Palma



El cura Prisciliano Espíritu le regaló un caballo retinto a Zapata. Era el 21 de marzo de 1911. Al día siguiente, los zapatistas fueron hacia otros pueblos cercanos. Iban buscando partidarios, caballos y armas.

Mientras los guerrilleros de la bola de Zapata, que no pasaban de 100 personas, entre mujeres y hombres, iban huyendo de las tropas porfiristas por las sendas serranas.

El guerrillero Alejandro Casales se quedó rezagado en Axochiapan, no le dio tiempo escapar cuando llegó el destacamento de soldados porfiristas al mando del coronel Javier Rojas.

Al llegar, el coronel Javier Rojas de inmediato trató de atemorizar a la población, ordenó a sus soldados buscar cómplices de los rebeldes.

En las cercanías encontraron a Alejandro Casales que se defendió hasta terminar sus municiones, fue capturado.
Después de un rato de andar de aquí para allá, la soldadesca regresó, con Alejandro Casales con la camisa rasgada y golpeado.

-Coronel, aquí le traemos a Alejandro Casales, es uno de los bandoleros que fusilaron al secretario y al presidente de Tilapa -.

El coronel Javier Rojas dijo:

-Ahórquenlo en un guamúchil cerca de la estación del tren, después quémenlo para que la gente vea lo que le pasa a los revoltosos-.

Y así fue como Alejandro Casales cayó  el día 26 de marzo de 1911. Arriba del guamúchil volaban los zopilotes.

Hoy, una calle  de la colonia Progreso se llama: Francisco Casales en memoria del revolucionario, sólo que se confundió el nombre, otra calle se nombró: Marcelino Vergara, en recuerdo a otro general zapatista que murió en la revolución mexicana.

Otra calle paralela a las dos se nombró: Emiliano Zapata. Y las perpendiculares de las tres calles, se llaman: Francisco Villa y Libertad. Todas estas calles se encuentran en la colonia Progreso.

En Tilapa, Puebla una calle se nombró Alejandro Casales. Y una organización política de Chietla de la década de 1930 se llamó: Confederación regional de obreros y campesinos Alejandro Casales.

El origen de Alejandro Casales no está muy claro. Es probable que haya sido de Tilapa o Chietla, Puebla. Otras personas ubican su origen en Tlaquiltenango, Morelos. En el pueblo el apellido Casales es común.

CORRIDO DE ALEJANDRO CASALES

Autor: José Muñoz Cota.
(Fragmento)

Nos mataron a Casales
-valiente como el mejor-,
hace tiempo que Casales
en armas se levantó.

Vinieron los federales.
A pesar de su valor,
como eran muchos, Casales,
no pudo más y perdió.

Quemó todos sus cartuchos,
hasta el último quemó.
Rodó como rueda el trigo
al golpe segador.

Lo colgaron. Verde tronco.
Su cuerpo fuerte osciló.
Como rama que se troncha,
así Casales murió.

(…)

Y lo quemaron ya muerto.
Casales muerto alumbró
como llama de fogata.
La sombra se iluminó.

Casales fue de los nuestros:
ancho sombrero, calzón;
si tuvo carne morena,
blanco fue su corazón.

Levanta la cara, amigo.
Ya Casales se quebró.
¿No conociste a Casales?
Era franco y decidor.

(…)

Mañana vendrá la aurora.
Será la liberación.
Bajaremos a Casales.
Puede que lo baje yo.

 Ya mataron a Casales.
¡Viva la Revolución!
Por Axochiapan se acerca
Zapata, el libertador.



Texto: Óscar Cortés Palma 
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