miércoles, 13 de diciembre de 2017

Música de los tecuanes de hace 109 años.

Música de los tecuanes de hace 109 años.


La casa de cultura tecuanes Axochiapan- organización civil compartimos los manuscritos antiguos de la ¡¡¡música de #tecuanes de hace 109 años!!!

Puedes escuchar el audio en: https://www.youtube.com/watch?time_continue=109&v=61Zvnhr0OLI

En el año de 1909, aún no pasaba la revolución mexicana,  el tecuan actuaban en las fiestas #parroquiales al ritmo de la #flauta y el #tambor. Han pasado 109 años, aún hay sones iguales  en muchos pueblos.
Notas de la música de los tecuanes de hace 109 años en: 

  


















Óscar Cortés Palma 
Correo: cami17_4@hotmail.com; oscarcortespalma@gmail.com
Cel: 7351506920
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martes, 12 de diciembre de 2017

¿Por qué la virgen de Guadalupe tiene una media luna a sus pies y su santuario está en la ciudad de México?

¿Por qué la virgen de Guadalupe tiene una media luna a sus pies y su santuario está en la ciudad de México?
 Pos Óscar Cortés Palma 

Los nombres nahuas de las poblaciones mexicanas están ligados a los seres mitológicos de la antigüedad. Por lo tanto, sí el pueblo de Zitlala significa lugar de las estrellas, en la antigüedad reverenciaban a las estrellas en ese lugar por eso su santo patrono, san Nicolás Tolentino tiene tres estrellas grandes en su cabeza y un manto estrellado.

Atlacaoya y Atlacahualoya son palabras parecidas, tal vez en la antigüedad en Atlacahualoya idolatraban a Atlacaoya después remplazado por san Miguel Arcángel. Atlacaoya, era un ser mitológico de lluvia portador de un bastón de yautli (flor de pericón). La flor de pericón estaba relacionada a las lluvias y a Tlaloc. Después estuvo ligada a las cruces de la noche del 28 de septiembre de san Miguel arcángel. Esta hipótesis envuelve otros pueblos:

En Axochiapan veneraban a los “rayos solares”. Por eso hay una piedra solar azteca en la entrada de la parroquia. Ayoxochiapan significaba flor de calabaza, y como notamos, la flor de calabaza se parece a los rayos solares. El santo patrono, san Pablo Apóstol cayó de su caballo anonadado por el resplandor de un rayo solar que le dijo:

-¿Saulo porque me persigues?-.

Tzompahuacan significa en el altar de las calaveras. El santo patrono del pueblo, san Francisco de Asís lleva una calavera en su mano.

Xalpatlahuac significa gran extensión de arena, como veneraban a la arena, fue su santo, el santo entierro.
Tepalcingo significaba lugar del cuchillo pedernal, reverenciaban al cuchillo pedernal. Su logo tiene a una persona detrás de un cuchillo pedernal. Fue su santo san Martín con su espada venciendo al dragón, y después Jesús Nazareno, el señor de las tres caídas con su corona de espinas. Construido su santuario en 1780.

En Tepoztlan reverenciaban a Tepoztecatl, en Yecapiztla al Yecapiztecatl y así, todos los nombres de los pueblos mexicanos tienen relación con los antiguos seres mitológicos.

En la ciudad de México reverenciaban a la media luna, por eso La virgen de Guadalupe tiene una media luna a sus pies y se cubre con un manto estrellado. La imagen de la virgen de Guadalupe proviene de los árabes y Europa. Fue elegida como patrona de la ciudad de México porque la luna a sus pies coincidía con la media luna venerada en México, en náhuatl México significa lugar de la media luna. Meztli (luna) Xi (media) co (lugar). Algo parecido a las jícaras, tazones hechos con la mitad de un cuatecomate.


Esto fue así, porque los frailes para evangelizar a los aborígenes se basaron en las creencias de los nativos.
Investiga el nombre tu pueblo y sabrás que ser mitológico tal vez se reverenciaba allí en la antigüedad.


© Texto: Óscar Cortés Palma 
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miércoles, 6 de diciembre de 2017

Libro: Novela histórica: Tecuani viaja en el tiempo

Al día siguiente, unos cohetones anunciaban la boda religiosa en la parroquia. Ese día, había una veintena de mujeres con huipil ayudando a hacer la comida: tortillas con metates, metlapil, tlecuil y comales. Guisaban salsa y guacamole en los molcajetes. Tecuani, Ayotli y la maestra Cariño comían: mole rojo de guajolote y gallina criolla con ajonjolí.

En otras bodas, hay variantes, en ocasiones bailaban el guajolote y el huentle el mismo día de la boda religiosa. Guisan chilate o mixiotes de res; o carne de marrano con arroz. Comentó una niña comensal que los acompañaba.

Tecuani la miraba sorprendida pues esa niña se parecía a su abuelita y hablaba igual que ella.

– ¿Cómo te llamas?–.

 – Felipa–.

Tecuani estaba feliz, ahora conocía a su propia abuelita de niña. Estuvieron charlando un rato. Tecuani le regaló una caja de galletas del futuro y después bailaron al son que tocaba la música de viento.

El huentle y el baile del guajolote eran tradicionales en el estado de Morelos: en Atlatlahucan, Axochiapan, Atlacahualoya, Xoxocotla y Tepalcingo. En el estado de Guerrero en: Zitlala, Zicapan, Simatel, Dos Caminos, Copanatoyac, y otros pueblos localizados en la zona norte y montaña de Guerrero. En Zapotitlán y Tláhuac de la ciudad de México. En Escape de Lagunillas y otros poblados al surponiente del estado de Puebla. En Acatlán de Osorio, Puebla se le conocía como baile de la flor.
Quizás, el huentle, baile de la flor o baile del guajolote, en sus orígenes, estuvieran relacionados con el xochipitzahuatl, aunque el xochipitzahuatl se bailaba cientos de kilómetros al norte, en la región nahua de la huasteca localizada en los estados de San Luis Potosí y Veracruz. El huentle, baile del guajolote o baile de la flor, solo se representaba en poblados tradicionalistas del centro – sur del país. Incluía los estados de Morelos, Guerrero, Puebla, México, Oaxaca y Tlaxcala.

El huentle, baile de la flor o baile del guajolote en las bodas surianas evidenciaba las tradiciones similares existentes más allá de las fronteras político–administrativas entre los estados del centro–sur de México. Como son: las parodias de tecuanes, vaqueros, contradanzas, aztecas, apaches, el brinco del chinelo, las escenificaciones de la pasión de Cristo, una historia compartida de la disminución de las danzas teatros de los moros y cristianos; y el baile del huentle, baile de la flor o baile del guajolote en las bodas tradicionales.
Después de la boda, estaban Tecuani, Felipa y Ayotli en la laguna cuando vio unas marionetas gigantes de tortuga y mojiganga. Gritó:

– ¡Mira Ayotli unos muñecos gigantes! –.

–Sí, ¿quién sabe de quién serán? –.

Esperaron, y vino la maestra Cariño. Dijo:

–Debemos llevarlas al jacalón, están muy bonitas, aquí se pueden estropear con la lluvia–.
Ya las traían por la calle del panadero, al pasar por una tienda, Susano Galván, saxofonista de una banda chilatera y músico de la época de la revolución les preguntó:

– ¿A dónde llevan esos pesados monigotes? –.
–Las llevamos al jacalón porque va a llover y se van a estropear y están muy bonitas–.

Para aligerar el camino, la música de banda de Susano Galván comenzó a tocar y los cargadores de los títeres gigantes comenzaron a bailar.... 

Extracto del novela histórica: "Tecuani viaja en el tiempo" próximo a publicarse.

miércoles, 22 de noviembre de 2017

PRÓXIMOS LIBROS A PUBLICAR.

PRÓXIMOS LIBROS A PUBLICAR.

Tenemos dos libros en el horno, veremos cual se cocina primero. Si la novela histórica titulada: FLORES EN EL AGUA... O el libro EL JAGUAR RISUEÑO. Este último es la segunda parte del libro danza de los tecuanes. Y es una investigación más amplia  de las tradiciones mexicanas de jaguares -Tlacololeros, tlaminques y tecuanes-. 


LA CONTRAPORTADA DICE:

Los tecuanes, tlacololeros y tlaminques son parodias que describen la cacería de un tekuani (jaguar) por parte de los rancheros. Los diálogos de las parodias están en idioma náhuatl, mixteco, amuzgo o español. En la década de 1760 ‘s, había descontento en la población porque la oligarquía terrateniente les había quitado las tierras a los indígenas. Ante estas injusticias, los habitantes se burlaban de sus dominadores por medio de sátiras y parodias escenificadas en las ferias parroquiales. 

Estas parodias y sátiras del tigre: tlacololeros, tecuanes y tlaminques están inspiradas en rituales ancestrales. Los nahuas se disfrazaban de tecuane nahualli (jaguar nagual) para apelar a Tlaloc por lluvias. Hoy, la población usa el idioma español como lengua habitual y los terratenientes dejaron de existir. No obstante, los nahuas, mixtecos y amuzgos continúan escenificando parodias y sátiras del jaguar y los ganaderos.

lunes, 20 de noviembre de 2017

Año de 1760. Mopachocan, grito de unidad popular

Capítulo 3

Año de 1760. Mopachocan, grito de unidad popular


Por Óscar Cortés Palma

El hacendado avaro quería más tierras y los tribunales corruptos, estaban sordos a los clamores de justicia. No obstante, unos enfrentaron al hacendado, sufriendo persecución y encarcelamiento. Otros eran eliminados nada más por nomás, pues los hacendados para mantener su dominio, de vez en cuando hacían demostraciones excesivas de poder a los dominados. Tecuanina encontró un pedazo de papel en el suelo.

“Se manda al alcalde mayor de la jurisdicción de Cuautla de amilpas cumplir las reales cedulas y ordenanzas, y no se permita a españoles, mestizos, mulatos y negros vivir en pueblos de indios, por los perjuicios que causan. Yecapixtla, año de 1682”.

El gobierno de la Nueva España emitió ordenanzas y decretos para separar a las personas de acuerdo al color de piel y evitar su uniónSe prohibió a los españoles, negros, mestizos y mulatos [1] vivir en los pueblos indígenas. Ante tanta impunidad, los aldeanos se reunieron en secreto y acordaron la fuga. Tirsa Camila y Tecuanina repicaban las campanas de la parroquia mientras gritaban y hacían ademanes arriba del campanario:

– ¡Mopachocan! –. Gritaban – ¡Mopachocan! –.

El grito de ¡mopachocan! se escuchaba hasta la última casa del poblado, vino rebotando por los paredones del caserío. El eco prolongaba más el grito. La gente se fue arremolinando en el centro del pueblo. El grito de mopachocan era común, lo gritaban los aldeanos cuando tenían problemas. Con el grito de Mopachocan convocaban a la asamblea popular. Mopachocan es una palabra náhuatl cuyo significado es unión o junta. La gente se amotinó en la plaza, acordaron la fuga del pueblo. Entraron a la parroquia como fantasmas, envolvieron al santo, no se podían fugar sin el santo. Tirsa Camila decía[2]:

– ¡Vámonos de aquí con san Miguel Arcángel, ¡Vamos a fugarnos san Miguelito!, nos vamos a ir de aquí a otro lugar mejor!

Iban como espectros, bajo la luminiscencia del cielo estrellado unas 300 familias, las sombras largas se dibujaban en las paredes de las casas abandonadas. Venían por el sendero serrano buscando la tierra prometida. Fueron a la aldea de san Francisco Tzompahuacan con los primeros rayos del alba, se quedaron allí, entre los años de  1786 a 1803[3]. Tzompahuacan, era una aldea con una gigantesca parroquia en ruinas, había venido a menos por las epidemias hasta quedar casi deshabitada ahora se volvía a llenar de vida. No obstante, la fuga no funcionó y los aldeanos empobrecidos regresaron al cabo de unos años. No había tierra prometida o al menos el primer intento había fallado. Tzompahuacan tenía otro hacendado, el dueño del trapiche de Coauyuca localizado cerca. Los aldeanos arrepentidos regresaron, con el tiempo se acostumbraron a la explotación, miseria y se resignaron.

–Así se fue la vida como la mugre en el lavadero, pasaron los años y en 1850 Atlacahualoya ya contaba con 1029 habitantes y pertenecía al municipio de Jonacatepec, era la tercera aldea más habitada de la comarca.  Lo sobresaliente de la historia de Atlacahualoya son las constantes rebeliones contra la hacienda de santa Ana Tenango durante casi 300 años, de los 1650 's  a los 1910 's–.




Fragmento del libro: FLORES EN EL AGUA, DE PRÓXIMA PUBLICACIÓN.

Texto: Óscar Cortés Palma 
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[1]AGN/ Instituciones Coloniales/ Gobierno Virreinal/ Reales Cédulas Originales y Duplicados (100)/ Reales Cédulas Duplicadas/ Vol.  D6/ Título: Exp. 292 /Fecha: noviembre 25 de 1578/vol., y soporte: Fojas: 597.
[2] En esa época, de  1803 a 1909,  la parroquia se encontraba en Atlacahualoya.
[3] AGN: Indiferente Virreinal/ Cajas 1000-1999/ Caja 1943/ Exp. 005 (Indios - Caja 1943)  Año  1786 – 1803 /  14 F.

jueves, 9 de noviembre de 2017

Tecuanes

Tecuanes


Imágenes: Natalia Polancoc
Texto: Óscar Cortés Palma 
Cuentan que antes habían animales de uña en la región que bajaban a comerse a los animales de los pobladores, a pesar de esto la comunidad lograba cazarlos o ahuyentarlos.

No obstante, en una ocasión vino un animal de uña a quienes los pobladores no podían cazar ni ahuyentar. Ese animal bajaba a comerse guajolotes, venados,  y a los mismos pobladores. Lo conocían como el Tecuane (feroz, bestial, terrorífico)

Los pobladores intentaron por todos los medios cazarlo pero no pudieron. Entonces acudieron con el señor del monte conocido como Uetskilistle (risueño). Esta era una persona ermitaña, habitante de la sierra con capacidad de  transformarse en animales, entre ellos en tecuane, ya sea para hacer el bien o para hacer el mal.

El Uetskilistle les cobró muchísimo dinero porque era una tarea difícil de realizar pero tampoco pudo lograrlo. Al verse frustrado comprendió que no podría lograrlo solo, necesitaba la ayuda de toda la comarca.

En una asamblea,  los incitó a organizarse para atrapar al tecuane  juntos, muchas personas no estuvieron de acuerdo, no obstante la mayoría aceptó.  Trazaron un plan y organizados se distribuyeron las tareas, se disfrazaron: unos se vistieron de piedras y otros de árboles.

Otras más se disfrazaron de animales domésticos para servir de anzuelo al tekuani. Otras se disfrazaron de lobos, tigres, leones y tecuanes. Otras se encargaron de los alimentos, de confeccionar los disfraces, del espionaje y del envío de mensajes y señales.

Luego se distribuyeron por  la comarca, se colocaron en el centro y  otros  se ubicaron alrededor de estos. Se dedicaron a velar todas las noches, esperando la entrada del feroz felino, cuando lo vieron lo rodearon y aunque la fiera intentó escapar y casi lo logra, confundido por la organizada emboscada, y por la multitud que lo acechaba, terminó con sus fuerzas y lo atraparon.
                     
Del gusto, los pobladores hicieron una fiesta, representando la hazaña lograda. En esos días de fiesta bailaron al son de los tambores y las flautas de carrizo. Hoy, se sigue celebrando este acontecimiento bailando disfrazados y actuando la caza de un nagual jaguar, pues según se cuenta  este era el poderoso ser mitológico cazado por sus ancestros.

Los tecuanes nos enseñan, entre carcajadas y sobresaltos: si los habitantes de una comarca se reúnen, planean y organizan pueden defenderse de los poderosos.





Imágenes: Natalia Polancoc
Texto: Óscar Cortés Palma 
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miércoles, 8 de noviembre de 2017

Encuentro de indígenas y españoles

Encuentro de indígenas y españoles

 Por Óscar Cortés Palma


El primer domingo del mes de julio de 1542, había fiesta. Se iba a bendecir la iglesia de san Pablo de Axochiapan. Para eso vinieron fray Juan de Alameda y fray Miguel Mejía.

Antes de venir, en Tepetlán atlaco (barranca serrana) cerca de Amayuca bautizaron a los líderes de la comunidad: Aquiahuateuhtli, Xochiquetzalteuhtli, Quetzaltototeuhtli, Nezahualcoyotzin y Nezahualpinzintli.

Fray Juan de Alameda y fray Miguel Mejía, vinieron a las diez de la mañana y el padrino para bendecir la iglesia fue san Francisco, santo patrono del vecino poblado de Tzompahuacan. Fray Juan de Alameda oficiaba misa en el patio sobre un púlpito de madera y predicaba a los líderes de Teotlalco, Atlacahualoya, Alchichica y Jonacatepec. Todos escuchaban con atención la predicación del fraile.

A la mañana siguiente, fueron a señalar los linderos. Pablo Cortés, juez gobernador y fray Juan de Alameda, ambos representantes del gobierno español con facultad de otorgar tierras, encabezaban la expedición acompañados por líderes de Teotlalco, Alchichica y Axochiapan.

Empezaron en la barranca de Teotlalco, fueron al norte, al cerro de la junta grande, Teucaltzingo, la junta chiquita, Tecamatitlán, cabeza de la olla hasta llegar al camino de Atlacahualoya (camino real a la ciudad de México),  continuaron al poniente, al paso francés, al camino de Tepalcingo, bajaron por la barranca de ¿Atlacanatlatula? (hoy barranca del pajarito) llegaron  de nuevo a Teotlalco por la ladera de Tehuiztitlán.

El miércoles, por la mañana, se juntaron los líderes de Teotlalco con un estandarte azul.  Los de Tzompahuacan con un estandarte azul y otro colorado; los de Huehuetlán y Alchichica ambos con un estandarte colorado. Acompañando a los líderes de san Pablo Axochiapan, quienes portaban un estandarte blanco.

Fueron por el sendero del sur reconociendo los linderos. En la barranca de Teotlalco, fray Juan de Alameda y el juez Pablo Cortés de Jonacatepec, como representantes del gobierno español, pasearon con los estandartes a Magdalena Téllez Xochiacatotol y Miguel Cortés Nezahualcoyotzin, y demás líderes de la comunidad y testigos. La toma de posesión de las tierras se hizo en forma quieta y pacífica. Lanzaron cohetones, aventaron piedras, arrancaron hierbas y tocaron trompetas y clarines.

Venían por el sendero del lindero de la barranca Teotlalco e hicieron el mismo ritual en la junta grande, en la junta chiquita, en la cabeza de la olla. Continuaban para el norte y poniente.

En el camino de Atlacahualoya (camino real a la ciudad de México). Tomaron un descanso y comieron a las dos de la tarde: mole de guajolote, alaches, memelas guacamole, chilaquiles. Fueron hacia el paso francés, en todas partes hicieron el mismo ritual de toma de posesión: lanzaban cohetones, aventaban piedras, arrancaban hierbas, tocaban trompetas. Todo en forma quieta y pacífica. Pasaron por él paso Rendón, Almolonca, el camino de Tepalcingo, vinieron por el sendero de la orilla de la barranca de Tetehuamac.

Continuaron rumbo al sur siguiendo el curso de la orilla de la barranca, pasaron por Ayoxocuisco, Ayochinamitl hasta topar de nuevo con el rio Teotlalco en donde están unos paredones, finalizaron el recorrido, sin encontrar ninguna contradicción. Al concluir las jornadas de reconocimiento regresaron a la iglesia san Pablo y en el patio colocaron el púlpito de madera.

Sobre el púlpito de madera Fray Juan de Alameda les dijo a todos los habitantes de Axochiapan:

- En nombre del rey de España reciben la posesión de un total de 20 caballerías de tierras de monte,  y no puede ser vendido ni arrendado a ningún español y el que así lo hiciere será castigado y si fuere principal (persona rica) seis meses de cárcel y cincuenta y cinco pesos de pena-.
-Se redactan los títulos en idioma mexicano (náhuatl) porque no entienden la lengua castellana, después transmutarán a castilla por si un juez los defendiere para que ninguno los inquiete pueblo o español […]  calificamos, con nuestros nombres y firmas. (19 firmas)-.

Estos títulos fueron utilizados por el pueblo de Axohciapan para defender los campos de los hacendados de Tenango dos siglos después[1]. Para el hacendado José Antonio Salvide Goitia estos títulos eran inverosímiles:

-Las diecinueve firmas puestas en ese dichoso papel son del mimo puño, el escribano no pudo cambiar la forma de su escritura aunque procuró diferenciarla. Sólo consiguió cambiar el tamaño de las letras. En un pueblo de indios serviles como lo era Ayoxochiapan, ¿cómo se hubiese encontrado tan crecido número de diecinueve personas escritoras. Cuando esto supone ejercicio y en aquel tiempo de 1542. Solo se contaban veinte años de la conquista-.

Para el hacendado José Antonio Zalvide Goitia los papeles eran inverosímiles:

- Digan que les fue bien si estaban trabajando en el principio de su instrucción espiritual, pues la experiencia acredita que al cabo de doscientos cincuenta y dos años de la conquista, apenas y se encuentra uno u otro que escriba y estos por lo regular son los gobernantes, fiscales o escribanos del pueblo -.

Los litigios por la tierra apenas comenzaban. Sebastián,  sirviente de José Zalvide y Goitia azotó a cinco indias defensoras de sus milpas de los bueyes de la hacienda. Otros sirvientes de Zalvide echaronn a propósito los ganados en las siembras de las indias, aniquilándolas y destruyéndolas. Y por las noches iban, estos mismo sirvientes, a tirar las mojoneras parar adular a su amo, y para culpar a los indios de la destrucción de las murallas y otros perjuicios.

Texto: Óscar Cortés Palma 
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[1] El hacendado de Tenango  negó la autenticidad de este documento. No obstante, lo tomaremos como verdadero hasta encontrar nuevas referencias sobre el mismo asunto.

lunes, 6 de noviembre de 2017

Levantamientos armados en Axochiapan. 1934 y 1944.

Por Óscar Cortés Palma  



En la madrugada del 26 de septiembre de 1934, una banda de rebeldes armados vino a Axochiapan. El ex zapatista Enrique Rodríguez Mora, alías el tallarín, los  arengaba:

– ¡No cambiamos a los gobernantes por otros para estar igual de pobres!–  
Sus seguidores lo secundaban:
– ¡Viva el general Enrique Rodríguez, vivan el general tallarín!– .

El gentío estaba inconforme porque seguían igual de pobres como antes de la revolución. Eran como las 2 de la mañana, estaba oscuro, sin hacer ruido, las calles estaban llenas de jegüite (xihuitl, yerba), surgió la banda del tallarín. Se apoderaron de los fondos de la receptoría de rentas y  del ayuntamiento municipal. Quemaron el archivo de los registros de actas de nacimiento del ayuntamiento.

Fueron a las casas de los vecinos para comprar caballos y armas. Lifoncia Mozo Calero les vendió comida y pan de petate. Gabriela Olivar Villanueva era una niña cuando salió de su casa a ver de dónde provenían los sonidos de los clarines y trompetas. Sus tíos estaban escondidos detrás de las puertas cerradas desde donde le gritaron asustados.

 – ¡Métete chamaca!–.

Después de un par de horas, comenzaron a oírse de nuevo los sonidos de las trompetas y clarines, Gabriela Olivar Villanueva  las escuchaba emocionada, mientras la banda armada se fue de la población con rumbo a las serranías cercanas, unos iban a pie porque no tenían caballos.

La banda del Tallarín se llevó la correspondencia de los correos y telégrafos de la estación del ferrocarril, cada uno llevaba cargando su itacate de comida comprada en la comunidad.

Al amanecer, vinieron destacamentos de soldados persiguiéndolos. El ayuntamiento municipal había sido vandalizado, había humo y cenizas de montones de archivos de actas de nacimiento quemadas. Se levantó un reporte judicial porque la banda del Tallarín quemó los archivos y las personas desconocían su fecha de nacimiento y unas se pusieron menor edad.


Tres años más tarde, el presidente de la república Lázaro Cárdenas, solucionó las peticiones del tallarín, y los amnistió. Regresaron calmados a sus poblados de origen. Sin embargo, la cosa no estaba olvidada. El ex zapatista José Solís, alias la zorrita, andaba armado. La gente murmuraba:

– Si hay otra revolución mañana, la zorrita se va de general–.

El presidente municipal Sebastián González, a quien la gente le apodaba de chiste: “cabeza dura, carretón de la basura”, según porque era muy terco, le ofreció a la zorrita Solís la jefatura de la comandancia municipal. La zorrita la rechazó y recomendó a su amigo Carlos Rodríguez. Un año después de la quema del archivo municipal, la zorrita Solís fue electo comisariado ejidal en 1935.

Años después, la zorrita andaba borracho con el sombrero en el brazo. Lo interceptó, su amigo, el comandante municipal Carlos Rodríguez, le dijo:
– ¡Qué pasó don zorrita anda usted tomando!-–.
-¡Que pasó mi comandante, buenas noches!-.

Salieron abrazados de la cantina frente al jacalón, como estaba borracho no se pudo defender, lo desarmó, sin darle tiempo de nada, lo balaceó, entonces vino su hijo gritando:

– ¡Ya mataron a mi padre, agárrenlos!–.

No obstante, Carlos Rodríguez lo descalabró y huyó. La zorrita José Solís ya estaba viejo cuando murió. En una ocasión balaceó a uno que lo seguía y nadie hizo nada. Cuando cayó la zorrita Solís, la gente no hizo nada, no repicaron las campanas, ni gritaron mopachocan (asamblea del pueblo), pues a nadie se le ocurrió y su atacante huyó para no volver jamás.

Diez años más tarde, durante la segunda guerra mundial, los hermanos Barreto de Zacualpan y Daniel Roldán se levantaron en armas, anduvieron un tiempo huyendo y peleando.

 De Axochiapan siguiendo a los alzados iban: Adelaido Pliego Sánchez, Eulalio Mozo, y Agustín. Cuando vino el temporal con sus lluvias, Adelaido Pliego Sánchez, Eulalio Mozo, y Agustín aprovecharon para sembrar maíz (tlayolli), frijol y calabaza en los tlacololes (milpas serranas) de santa Cruz.

Vivían en una cueva, en donde preparaban su tlaxcalli (comida). La vida en el cerro no le gustó a Agustín y fue entregarse a los soldados, les dijo:
.
– Sé dónde está los demás, los llevaré si me perdonan la vida–.
Después de caminar un rato por el monte, rodeado de soldados. Gritó:
– ¡Allí, limpiando el tlacolol, esta uno de ellos!-.

Los soldados atravesaron los surcos pisando la milpa tierna y atraparon a Adelaido. Después, lo presentaron al presidente municipal, le preguntaron:

– ¿Usted conoce a este hombre?
El presidente municipal respondió:
– ¿Cuál hombre?-.
-Este-.
-Sí, fue uno de los alzados–.


Los soldados colgaron a Adelaido en un mezquite del cerro cerca del rio. No obstante su lucha no fue en vano pues se evitó enviar a los jóvenes a pelear por los gringos en la guerra contra Alemania.

Texto: Óscar Cortés Palma 
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