jueves, 19 de octubre de 2017

La parroquia abandonada

La parroquia abandonada

Por Óscar Cortés Palma 

 El azúcar era un negocio redituable en esta zona, por eso la familia García Izcalbaceta tenía extensos plantíos de caña, y en donde no tenía plantíos tiene ganado, potreros y ranchos, en donde levantaron sus jacales los artesanos, vaqueros y rancheros que pagaban renta anual por el uso de la tierra al hacendado.

En la época latifundista, en la cúspide de la sociedad estaba el terrateniente, después el mayordomo, los capataces, los peones (mozos y gañanes), los medieros. En la parte baja estaban los jornaleros agrícolas.

Al revisar la historia, se aprecian dos grandes litigios de tierras entre los pueblos de Axochiapan y Atlacahualoya contra la hacienda de Tenango.

El primer litigio abarcó todo el siglo XVIII y  ocasionó la pérdida de las tierras occidentales del pueblo de Axochiapan. Cien años antes de que ocurriera este litigio desapareció misteriosamente el pueblo de san Andrés Tetehuama (se cree que se mudaron y fundaron Xalpatlahuac, en el estado de Guerrero).

El segundo litigio también abarcó casi todo el siglo XVIII y tuvo como consecuencia la pérdida de las tierras orientales del pueblo de Axochiapan. Por donde se encontraba el pueblo de Alchichica (el viejo) que desapareció misteriosamente.

 Cerca de allí se localiza, si es que no se cayó por el temblor, la enorme parroquia abandonada de Tzompahuacan que data del siglo XVI. Esta parroquia es enorme comparada con la población que radica allí, por lo que suponemos que la población disminuyó hasta casi desaparecer en una época de la historia.

Los pueblos de Atlacahualoya y Axochiapan fueron incapaces de conservar sus tierras debido a que por las epidemias, hambrunas y sobreexplotación, su población casi desapareció. Así lo demuestran los censos de la época.

Cuando la hacienda de Tenango tuvo el control, hacía favores al pueblo para mantenerlo tranquilo. Por ejemplo, el hacendado, Joaquín García Icazbalceta en el año de 1885 apoyó la construcción de la parroquia de Quebrantadero, también les prestaba toros para las fiestas.

Durante un tiempo, los cañaverales de esta comarca fueron los productores de la mejor azúcar del mundo. Otros pueblos del mundo que fueron grandes productores de azúcar son: Haití, Cuba y Brasil.

En esa época también emergen los mariachis, la china poblana, la obra de teatro de Mariano Matamoros de Jantetelco,  y otras tradiciones de hoy. Mientras se extingue otras costumbres populares como los moros y cristianos, que llegó a bailarse en el centro, sur, norte y  el occidente de la Nueva España[1].

Había una injusta distribución de la riqueza, por eso en las ferias de los pueblos se escenificaban muchas parodias, bromas, burlas, sátiras y sarcasmos sobre los hacendados. Por ejemplo los tecuanes, vaqueros, chinelos.

En la navidad del año de 1909. El valle cálido es un cañaveral. La familia García Pimentel, dueña de la hacienda de Tenango miraba los campos repletos de cañales, no se imaginaba que el mundo conocido hasta entonces estaba próximo a su fin.

Hoy, año 2017, los ingenios de: Tenextepango, Tenango, santa Clara, san Ignacio ya no producen azúcar, alcohol, aguardiente y piloncillo solo quedan ruinas. Existen otros ingenios como el de Zacatepec, Casasano y Atencingo que poco tienen que ver con la antigua época.   

© Texto: Óscar Cortés Palma 
Correo:cami17_4@hotmail.com; oscarcortespalma@gmail.com
Cel: 7351506920
facebook.com/oscarcortespalma
twitter: @oscarcortespalm

martes, 17 de octubre de 2017

Bandidos vanidosos

Bandidos vanidosos

 Por Óscar Cortés Palma 


Es la semana santa del año de 1872, nos encontrAmos aquí en Axochiapan, que igual no habría problema en llamarle “valle cálido”, ya que aunque su vegetación corresponde a la selva baja caducifolia no es muy abundante en esta zona, que es plana por todos lados, y el calor, el calor es agradable.

En las calles del pueblo están tirados un par de borrachos que no se inmutan ante los rayos del sol caliente del mediodía. Cerca de ellos, animales domésticos deambulan esquivando charcos repletos de tolocates amontonados.

En las calles: guajolotes, gallinas, perros y cerditos buscan su alimento mientras niños empolvados juegan. En los patios abundan el jehuite y las mariposas.

Aunque han pasado terribles años debido a la guerra, las malas noticias que llegan de todos lugares no espantan a los pobladores de valle cálido porque aun así la paz no se ha visto del todo perturbada.

 Todo está en calma, le teme la gente a las enfermedades[1], a la hacienda de Tenango que los  explota endeudándolos y a los bandidos de los caminos.

A lo lejos se escucha la música de la fiesta del pueblo. El presbítero Manuel Cueto Torres García del curato de san Miguel Arcángel de Atlacahualoya, está presente para oficiar misa en la parroquia [2].

En el atrio, una audiencia descalza se entretiene con los moros y cristianos.

Aunque todo en valle cálido parece ser como antes, ya todo es diferente ahora, proliferan grupos de bandoleros que asaltan los caminos y los pueblos.

Los asaltantes, conocidos como la banda de “los plateados”, eran muy vanidosos, solían adornarse con un montón de piedras de plata: espuelas, hebillas, botones, collares, aretes,  pulseras, y demás joyerías. Sus caballos llevaban sillas de montar y frenos de plata[3].

En esa época, la hacienda de Tenango comercializa azúcar[4] producida en sus extensas propiedades.[5] Mientras los plateados viajan de hacienda en hacienda robando e imponiendo desorden y el terror.
                            
Las injusticias, corrupción, inmoralidad, acumulación de riqueza en unas pocas familias millonarias son vicios que se fueron extendiendo a las clases pobres que los aprendieron, y como tenían poco que perder, se lanzaron a la rapiña y el huerto de las haciendas y caminos.

Para ellos, no era mal visto robar, usar la violencia e incluso matar para conseguir riquezas y después despilfarrarlas en placeres vulgares y egoístas, puesto que lo habían aprendido de los patrones y gobernantes.

En esa época, no solo asolaban bandidos sin causa en los caminos. También había guerrilleros politizados que más que robar su objetivo principal era derrocar al gobierno, inclusive los Archivos de los Juzgados de Axochiapan y Tepalcingo fueron incendiados por un grupo  de estos guerrilleros en el año de 1857.

La delincuencia y la corrupción contaminan los caminos del sur. Para contrarrestarla, los hacendados organizan fuerzas rurales, como la del 13 de octubre de 1849[6].

Hacienda
Dueños de las haciendas
Personas que armó cada hacienda
carabinas
lanzas
caballos
Santa Clara
Hermanos García Icazbalceta
20
20
20
20
Tenango
Hermanos García Icazbalceta
20
20
20
20
san Ignacio
 Hermanos García Icazbalceta
20
20
20
20

Los justicieros piensan que la luna grande de octubre les ayudaría a distinguir el resplandor de las joyas de plata de los bandidos en la oscuridad. No obstante, no lo logran.

Pueblos como tlacahualoya, Morelos y santo Domingo Ayotlicha, Puebla. Se unen y organizan en rondas al notar la ineficacia del gobierno para proveerles seguridad[7].

El pueblo acuerda no consentir a la banda de los plateados. Si uno entra, los centinelas dan la voz de alarma repican las campanas de la parroquia y al grito de ¡mopachocan! (¡júntense). Una turba sonámbula le arrebata la plata que lleva consigo y lo linchan.

Dado el odio que se les profesaba, el linchamiento era guardado con secrecía, no obstante que lo sabía todo el mundo[8].

El fin de la banda de los plateados fue: 1. Unos se regeneraron y se integraron a la policía rural del gobierno; 2. Otros se eliminaron entre si mismos. 3 Otros fueron eliminados por el gobierno. 4. Otro tanto, fueron exterminados por particulares y por rondas comunitarias.

Los plateados no son los únicos bandidos de los poblados. En las ferias de las comunidades rurales hay descontento. Por eso se escenifican parodias y sátiras burlescas de los hacendados.

En valle cálido, los pueblos están pobres mientras las ricas haciendas azucareras de Tenango, santa Clara, san Ignacio y Atotonilco; todas pertenecientes a la familia terrateniente García Izcalbaceta viven en la opulencia y el despilfarro.

Ante esas injusticias, en la feria de Tlayacapan, los habitantes se burlan de los sacerdotes y de los ricos, como lo manifestó el alcalde, Antonio Ortiz Arvizu [9] en 1872:

-He tenido noticia (…) que en esa población se está disponiendo una cuadrilla para el próximo carnaval, ridiculizando a varios personajes de respetabilidad y con vituperio a la religión católica (…) Por lo que prevengo a usted expida oportunamente el reglamento a que deben de sujetarse esas cuadrillas, prohibiendo personificar a las autoridades constituidas y a las religiones toleradas o a sus dignidades bajo penas o multas -.

A final de cuentas, eran bandidos vanidosos: los hacendados y los plateados.

© Texto: Óscar Cortés Palma 
Correo:cami17_4@hotmail.com; oscarcortespalma@gmail.com
Cel: 7351506920
facebook.com/oscarcortespalma
twitter: @oscarcortespalm

sábado, 14 de octubre de 2017

El millonario de otros tiempos. José Antonio Zalvide Goytia

El millonario de otros tiempos. José Antonio Zalvide Goytia

 Por Óscar Cortés Palma 



En la época colonial, los aldeanos tributaban maíz y otros alimentos. El gobernante del pueblo recaudaba el tributo para dárselo a tenientes, corregidores o alcaldes mayores hasta llegar al gobernador del estado.

Junto  con el tributo, los aldeanos cooperaban con servicios personales para los ricos, apoyaban la construcción de parroquias[1] y catedrales[2] y extraían plata en las minas de Huautla y Tlaucingo[3].

Se estableció la hacienda de Tenango que despojó a pueblos cercanos de tierras, aguas y montes[4], Atlacahualoya, Telixtac, y Axochiapan; pueblos diezmados por las epidemias y enfermedades traídas de Asia, Europa y África, perdieron sus tierras y se encontraban rodeados por la hacienda.
.
Antes de la década de  1640, desaparecieron los pueblos de Tetehuamac, Ayoxocuisco, Alchichica ( el viejo), barrios de Cuautlalpan, Hueycala, y Tecpan[5] 's por las epidemias y por las congregaciones que se realizaron.

La hacienda de Tenango, el ingenio de Atotonilco[6] y el pueblo de Ayoxochiapan reclamaron como suyos los terrenos del desaparecido pueblo de Tetehuama[7].


El hacendado de Tenango presentó el testimonio de vecinos que mencionaron:

1. Las tierras de la hacienda de san Nicolás Atotonilco por los vientos del sur y oriente, llegan a los parajes de Las Tinajas y Palo Amarillo.

2.- El rancho de Tetehuama limita al poniente con el arroyo que viene de Tepalcingo y al oriente con el arroyo seco.

3.- Siempre han oído decir que el rancho pertenece a la hacienda de santa Ana Tenango.

Las personas que dieron su testimonio fueron[8]:
Nombre
Edad
1.     Artemio Benítez
40 años
2.     Gregorio Ortiz
80 años
3.     Pedro Benítez
32 años
4.     Diego Sánchez
40 años
5.     Francisco Vergara
36 años
6.     Nicolás Aragón
60 años
7.     Juan de Alamilla
60 años
8.     Agustín de Aragón
63 años
9.     Bernardo de Aragón
60 años
10.  Juan de Rebolledo
60 años
11.  Sebastián de Rebolledo
63 años
12.  Diego Rodríguez
60 años
13.  Tomás Primo de Aguilar
60 años



Por esa época, emergieron nuevos asentamientos habitados por  trabajadores de las haciendas. Por ejemplo las poblaciones de las haciendas de: Tenango, santa Clara, san Ignacio (emergió en la década de 1720 's), Atotonilco (década de 1690 's). En la década de 1720 's, emergieron el rancho caballar de Quebrantadero y el rancho de Tlalayo – Alchichica[9].

Cuando el hacendado José Antonio Salvide y Goytia envió a Lázaro Pliego, Matías Pliego y Alex de Pliego, a reconocer las tierras del paraje de Tetehuamac. Le informaron que los pobladores de Ayoxochiapan sembraban allí por lo que el hacendado se apropió de ellas a fuerza.

En el año de 1761[10], Pablo Cortés Quetzaltototl, abogado defensor del pueblo de Ayoxochiapan, dijo:

-Exigimos una averiguación sumaria de las tierras de Teteguama porque fueron del antiguo pueblo del mismo nombre y pertenecen a Ayoxochiapan, donde viven y han vivido los que de aquel viejo pueblo desamparó la peste-.
Y agregó:
-Decimos que desde la gentilidad posee nuestro pueblo la tierras del antiguo pueblo de san Andrés Tetehuamac, que por haberse muerto en una de la pestes que ha sucedido en este reino. Muchos de los indios de san Andrés, los pocos que quedaron se vinieron a vivir a nuestra cabecera donde, para que tuvieran sitios y casas en qué vivir y labrar, fue preciso se quedase nuestro pueblo sin las tierras de su comunidad remplazándose éstas en Tetehuamac donde desde inmensal tiempo tenemos nuestras milpas, así de comunidad, como de aquellos particulares que apenas les quedó tierra para labrar su choza-.

Sobre el mismo asunto, el hacendado José Antonio Salvide y Goytia, mencionó en el año de 1778:

-No hay mérito que atribuya a Ayoxochiapan el área de Tetehuama. Puesto que no hay constancia de la agregación del año de 1606. Por lo tanto sus títulos carecen de fundamento. Pudo Tetehuama, o arruinarse del todo por la peste ó trasplantarse sus reliquias en otros pueblos de la circunferencia como son Telixtac, Atlacahualoya, o Teotlalco-.

Y agregó:
-Ayosochiapan disfruta de una considerable porción de tierras porque las 600 varas de Tetehuama por cada viento, se le ha apropiado. Persuadiendo y haciendo creer, que en el año 1606 se unieron los sobrevivientes de la peste en Tetehuama. Desde luego me encargaría de dar respuesta a la idea de situar Tetehuamac donde está asentado el rancho caballar del Quebrantadero, si los títulos que presenta Pablo Cortés Quetzaltototl, abogado de Axochiapan, fueran dignos de aprecio pero son falsos[11]-.

La hacienda de Tenango fue devorándose los ingenios y ranchos más pequeños. Compró el  ingenio de Atotonilco  y el rancho de san Miguel Ixtlilco en la década de 1730 's. Compró a Diego Rodríguez, en n la década de 1760 's, el rancho de Tlalayo - Alchichica.

La hacienda fue devorándose los campos de los pueblitos[12], los aldeanos que protestaban eran desterrados y castigados con cien o doscientos azotes en las espalda.

José Antonio de Salvide Goytia, Sebastián Izcabalceta, y Nicolás Izcabalceta, sucesivos dueños de la hacienda de santa Ana Tenango fueron los que más despojaron de tierras a los pueblos.

El periodo más violento de los empresarios agrícolas españoles fue de la década de 1710 hasta 1790[13] cuando la venta de caña de azúcar generaba jugosas ganancias.

Al finalizar el siglo XVIII, la familia Izcabalceta era propietaria de la mayor parte del territorio comprendido entre Ocuituco y Axochiapan. Y controlaban las aguas del río Amatzinac.

A partir de ese momento la región quedó bajo control de una sola familia de hacendados, que mediante la alternancia de paternalismo, apadrinazgo y uso de violencia hacia los dominados, consolidaron su poder sobre territorio y agua de la comarca[14].

Se impuso el modelo económico latifundista que dominó hasta la época porfirista: Los aldeanos dedicados a la siembra de temporal de maíz, frijol, calabaza, chile y jitomate reclamaban el derecho a vivir en paz ante unas cuantas familias latifundistas poseedoras de grandes haciendas productoras de azúcar y aguardiente[15].

© Texto: Óscar Cortés Palma 
Correo:cami17_4@hotmail.com; oscarcortespalma@gmail.com
Cel: 7351506920
facebook.com/oscarcortespalma
twitter: @oscarcortespalm
                              

jueves, 12 de octubre de 2017

Pasión de cristo en idioma náhuatl

Pasión de cristo en idioma náhuatl
Por Óscar Cortés Palma 


En el Archivo Histórico del Museo Nacional de Antropología de México se encuentra un manuscrito con el título Pasion Domini Nustri Jesu Xpe Secundu Matheo: Illu Tenpure Dixit Jesus Y Diçipuli Suys Axochiapan  de Jonacatepec año de 1732.

Este manuscrito es un  libreto con el que los monjes agustinos instruían a pueblos desde Amecameca hasta  Axochiapan a escenificar la pasión de Cristo. 

En la primera escena de esta obra Jesucristo pide a sus apóstoles que vayan a buscar un asno para su entrada en Jerusalén y la última escena trata del entierro de Jesús. En la década de 1730 's. la población solía comunicarse en lengua náhuatl.

Otro manuscrito del año de 1743, dice[1]: "En Tepalcingo, hay una imagen de Cristo nuestro Señor, que se venera en el santuario (…) reciben los que le visitan y clama, infinitos beneficios. Celebran  (…) el tercer viernes de cuaresma una solemnísima procesión con tal concurrencia, que suelen padecer algunas criaturas ahogarse en la Iglesia (…). Son copiosas las limosnas que se recogen para las misas y ornato de dicha santa imagen".

Como vemos, antes de la década de 1750  's en Axochiapan y Tepalcingo se celebraban las feriass de cuaresma, Ambos pueblos están localizados al sur oriente del valle de Amilpas.

Ambos pueblos escenificaban la pasión de cristo en lengua náhuatl. Las escenas y el texto de la pasión de Axochiapan y la pasión del domingo de Ramos de Tepalcingo, son parecidas.

 La pieza de Axochiapan tiene 40 personajes. En cambio, los personajes de la pasión de Tepalcingo son 35. A continuación citamos la comparación de ambas pasiones de cristo realizada por el antropólogo Fernando Horcasitas[2] que tomócomo ejemplo, un fragmento de la consagración en la última cena:



PASIÓN DE AXOCHIAPAN

Nopilhuané ynin tlaxcaltzintli yn nonacayotzin; zanic tlapachihui yn tlaxcaltzintli; ca yehuatli mopanpa cruztitech nimamazoticaz. Ma xicmoqualtican, pilhuané.

Notlazopilhuané, ynin bino za nezyotzin. Zanic tlapachihui yn bino. Ca Yehuatli nomopanpa cruztitech noquihuiz ypampa ye chicahuac yez yn yacuic nemiliztli. Ma ximatican. Xiquixcahuican, nopilhuané.

PASIÓN DE TEPALCINGO
Nopilhuané ynin tlaxcaltzintli y nonacayotzin; Zanic tlapachihui tlaxcaltzintli;ca yehuatli ynic amopanpatica crustitech nimazoticaz. Ma ximocualtican, nopilhuané.

Notlazopilhuané, ynin bino yn nezotzin. Zanic tlapachihui y bino. Ca yahuatli ynic amopanpatica yn crztitech nonoquihuiz yn ipanpa ye chicahuac yez yancuic nemiliztli. Ma xicmatican. Xiquixcahuican, nopilhuané.

TRADUCCIÓN
Hijos míos, esta tortillita es mi carne, la cual está en ella. Con ella, por vosotros, extenderé mis brazos en la cruz. ¡Comed, hijos míos!

Hijos míos muy amados, este vino es mi sangre, que está escondida en el vino. La derramaré en la cruz por vosotros para fortalecer vuestra nueva vida. ¡Bebedla! Haced esto a solas, hijos míos.)

El antropólogo Fernando Horcasitas murió sin concluir la paleografía y la traducción de estas pasiones de Cristo en lengua náhuatl y dejó in conclusa su investigación sobre las escenificaciones de las ferias de cuaresma.

Como podemos observar las primeras pasiones de cristo fueron escenificadas en idioma náhuatl hasta al menos, el siglo XVIII,. En esa época, la población se comunicaba en náhuatl.

Hoy, las ferias de Cuaresma continúan siendo abundantes en esta comarca. En ellas, actores improvisados del pueblo, escenifican la pasión de Cristo ahora en idioma español.

De todas estas fiestas de cuaresma, las más concurridas son:  CHALMA y TEPALCINGO.

FERIAS
Chalma, miércoles de Ceniza.
Amecameca, 1º Viernes de Cuaresma.
Cuautla, 2º Viernes de Cuaresma.
Tepalcingo, 3º Viernes de Cuaresma.
Tlayacapan, 4º Viernes de Cuaresma.
Telixtac, 4º Viernes de Cuaresma.
Atlatlahucan, 4º Viernes de Cuaresma.
Totolapan, 5º Viernes de Cuaresma.
Axochiapan, 5º Viernes de Cuaresma.
Mazatepec, 5º Viernes de Cuaresma.
Amecameca, 6º Viernes de Cuaresma.
Huazulco, martes santo.
Etcétera


© Texto: Óscar Cortés Palma 
Correo:cami17_4@hotmail.com; oscarcortespalma@gmail.com
Cel: 7351506920
facebook.com/oscarcortespalma
twitter: @oscarcortespalm