domingo, 19 de mayo de 2013

General Joaquín Camaño

Crónica del fin del General zapatista Joaquín Camaños

Por Óscar Cortés Palma


Después de la revolución mexicana el país era un polvorín, en 1923 los bandos políticos y religiosos se radicalizaron, algunas personas estaban en contra del poder de la Iglesia Católica, y muchos católicos estaban en contra de los artículos 3, 5, 24, 27 y 130 de la Constitución Mexicana, porque coartaba sus creencias religiosas; para realizar procesiones religiosas en las calles se tenía que pedir permiso al presidente municipal.

Sumado a esto, en Axochiapan muchos pobladores estaban molestos con el Cura del pueblo Elpidio Olvera. Exactamente no se sabe la molestia de los pobladores, pero debido al clima hostil en su contra, el Cura decidió irse de la iglesia de Axochiapan. 

Después regresó un sábado para prepararse para oficiar misa, pero fue interceptado por el Comandante Municipal de Axochiapan Secundino Onofre, quien iba acompañado de José G. Jalapa y de otros vecinos axochiapenses, quienes a través de mentiras le quitaron las llaves de la Iglesia, y solo le dejaron la llave de su recamara.


El Cura se molestó mucho cuando se dio cuenta que la Iglesia había sido cerrada por Secundino Onofre, José G. Jalapa y sus seguidores;


E inmediatamente fue a quejarse con Jesús G. Enríquez, Hermelindo Enríquez, Cristóbal Sánchez, Raymundo Herrera, Martín Domínguez, Gumesindo Cedillo, Antonio Cedillo, todos ellos miembros de una organización llamada “Club Cuauhtémoc”,  fueron a ver al Presidente Municipal Félix Corrales para que apresara a Secundino Onofre y a José G. Jalapa.


Pero el Presidente Municipal les dijo que él no tenía jurisdicción en los asuntos religiosos de acuerdo al art. 130 de la Constitución Mexicana, pero que iba a ser todo lo posible para solucionar amistosamente el conflicto.

No obstante el conflicto no se solucionó, y al día siguiente, era un domingo, al medio día, los partidarios del “Club Cuauhtémoc” el ex General Zapatista Joaquín Camaños, Jesús G. Enríquez, Cristóbal Sánchez, Efrén Meléndez, José Cuate, Rodolfo Aguirre, Gonzalo Navarro, Hermelindo Enríquez, se encaminaron envalentonados, muy bravos y armados, a ver al Presidente Municipal de Axochiapan Félix Corrales, para que le dijera al Comandante Municipal Secundino Onofre y a José G. Jalapa que les devolviera las llaves de la Iglesia para oficiar misa y para que los encerrara a los dos por quitarle las llaves al Cura, y ocurrió la balacera.

En un principio se creyó que el conflicto tenía que ver con asuntos religiosos, pero días después los periódicos decían que:

"La balacera" se debió a diferencias políticas entre los partidarios del Partido Agrarista que apoyaban a nivel nacional al Presidente de la República Álvaro Obregón y a su candidato para sucederle Plutarco Elías Calles, contra una organización llamada "Club Cuauhtémoc" partidaria del Partido Cooperativista, que apoyaba a nivel nacional a Adolfo de la Huerta para presidente de la República, pero Adolfo de la Huerta, temiendo que hubiera fraude, convocó a una rebelión, que  fue derrotada". 

Pero regresando a Axochiapan, es probable que lo que provocó la balacera no haya sido solo la lucha por el control del municipio entre los partidarios del "Club Cuauhtémoc" que apoyaban a nivel nacional a Adolfo de la huerta para Presidente de la República contra los partidarios del Presidente Municipal Félix Corrales y Secundino Onofre, que a nivel nacional apoyaban a Álvaro Obregón y a su candidato Plutarco Elías Calles.

Podría ser que la balacera de Axochiapan tenía tintes religiosos, ya que el problema se solucionaría hasta el año 1929, cuando finalizó la Guerra Cristera y fue reabierta la Parroquia de Axochiapan. Y el único, que se podría decir, que fue castigado fue el Cura Elpidio Olvera ya que se fue del pueblo, y todos los demás implicados en el tiroteo ninguno fue castigado.


Y aunque no conocemos la versión del Cura, si tenemos la versión de los hechos del Presidente Municipal Félix Corrales, quien acusaba al Cura de Axochiapan de sembrar "el odio y la discordia". Y mencionó que fue el medio día del domingo, 2 de septiembre de 1923, Cuando se presentaron Jesús G. Enríquez, Hermelindo Enríquez, Cristóbal Sánchez, Joaquín Camaño y otros partidarios del "Club Cuauhtémoc" a la Presidencia Municipal para que se solucionara el problema de las llaves de la iglesia.


Entonces un grupo de mujeres dirigidas por Estefanía Enríquez entraron a la Presidencia.
Al ver esto el Comandante Municipal Secundino Onofre, que se encontraba armado en la calle, decidió entrar a la Presidencia municipal, con mucha seguridad y tratando de asustar a los demás con su pistola. 

Fue entonces cuando la señora Estefanía Enríquez ante la actitud amenazadora de Secundino Onofre, quien estaba con la mano en la pistola, se paró enfrente y le dijo:


-¿Compadre para que está usted poniendo la mano en el puñal?-


Entonces, el ex General Zapatista Joaquín Camaño, al darse cuenta de eso, le dijo a Secundino Onofre:


-Cuando yo pongo la mano es para deveras-


Al ver esto, el Secretario Municipal se puso enfrente de Joaquín Camaño y de Jesús G. Enríquez gritando:

-¡Suplico señores tengan calma!-
Pero fue en vano, y Camaño le disparó al Comandante Municipal Secundino Onofre, y después empezaron a disparar todos y ocurrió una terrible balacera, en ese lugar murieron: Joaquín Caamaño, Cristóbal Sánchez y Secundino Onofre.

En las calles cercanas murieron Hermelindo Enríquez, Sixto Saldívar (apodado El Cabezón), Domingo Montes y Fabián Vázquez (apodado El Bigotes). Los balazos se escuchaban ya muy entrada la noche. Y el Presidente Municipal tuvo que ir  a caballo a la Estación del Tren para enviar  telegramas solicitando al gobierno del estado que trajera a los soldados. Probablemente el Presidente Municipal al verse rebasado por la situación la única opción que tuvo fue la de pedir refuerzos estatales y federales. 


Pero ya no sabemos qué pasó.


Hubo otras 6 personas heridas, entre ellas Jesús G. Enríquez (quien posteriormente fue diputado local, es probable que le hayan dado ese "puesto" para que se calmara él y su gente). Otro herido fue Víctor Onofre (hijo del Comandante Municipal Secundino Onofre fallecido en la refriega.  Víctor Onofre décadas después sería Comisariado Ejidal, Síndico Municipal) 


En esa balacera también, estaba presente otro ex zapatista apodado "el pirigüíji" quien resultó ileso.


A pesar de este trágico suceso Félix Corrales continuó unos años más siendo un político influyente en el municipio y le tocó ser encargado de los primeros censos para la repartición de tierras a los ejidos de Axochiapan en el año de 1927 que benefició a los pobladores del municipio. Pero no fue el único encargado, fueron muchos, pero mencionó a Félix Corrales para que el lector se entere de que no fue castigado por la balacera que aconteció. 


El Cura Elpidio Olvera fue retirado de la iglesia de Axochiapan, pero según sabemos continuó siendo párroco en otros pueblos lejanos durante muchas décadas más, del año 1927 hasta la década de 1960.


Después de esta balacera se cerró la Iglesia de Axochiapan, durante 6 años, de 1923 a 1929, y si alguien tenía que hacer algún trámite religioso tenía que ir a la Iglesia de Jonacatepec. Cuando finalizó la Guerra Cristera, fue reabierta la Iglesia de Axochiapan.


Sobre el ex General Zapatista Joaquín Camaños, no obstante a su trágica muerte, nació su leyenda y para el año 1935 ya había nombrado a un pueblo del municipio Axochiapan, como: Joaquín Camaño, en su honor.


No obstante el Ejercito Federal Mexicano nunca le reconoció el grado de General, puesto que Joaquin Camaños nunca pudo comprobar su participación en combates durante la revolución mexicana, como consta en los documentos del Archivo de la SEDENA.

Además de esto Joaquín Camaños tuvo muchos rivales en la población de Axochiapan quienes lo acusaban de no participar en combates, de hurtar vias del ferrocarril y terrenos, y de robarse a las mujeres como consta algunas denuncias en el Archivo General de la Nacion y en el Archivo del estado de Morelos y en otros documentos, por lo que no se descarta la idea de que hayan sido ajusticiado por algunos de sus vecinos que estaban molestos con él, esta idea se sostiene porque muchos de sus rivales también habían sido ex zapatistas, como el presidente municipal Felix Corrales y el comandante municipal Secundino Onofre y su hijo Victor Onofre, entre otros...

Independiente de como haya sido, ninguno de los involucrados en el tiroteo fue procesado judicialmente, todos quedaron en libertad y continuaron ocupando cargos en la administración municipal y distrital. Por ejemplo Felix Corrales fue uno de los encargados de las primeras reparticiones de tierras a los ejidos axochiapenses en la década de 1920; y otro ejemplo es Jesus Enriquez quien posteriormente fue diputado local; y otro ejemplo es Victor Onofre que posteriormente fue Comisariado Ejidal y Síndico Municipal. 

Años después de este trágico tirote
o empezó a circular el rumor de que la muerte del General Joaquìn Camaño había sido planeada por el Gobierno del Estado de Morelos y ejecutada por su representante Miguel Carrera Peña en contubernio con el Presidente Municipal y con el Secretario del Ayuntamiento originario del poblado de Zacualpan de Amilpas.

Pero aunque la idea de que fue un “Crimen de estado” es muy probable también que los pobladores hayan inventado este rumor para mantener la unidad interna del pueblo de Axochiapan, culpando del crimen a agentes externos.


© 2013 Óscar Cortés Palma Lic. en Historia UNAM e Investigador de la Danza del  Tecuan de Morelos y de la historia del poblado de Axochiapan. Email axochiapancultural@hotmail.com; cami17_4@hotmail.com

miércoles, 15 de mayo de 2013

Representantes Cultura de mi pueblo:


Representantes Cultura de mi pueblo:

Fiacro Sopeña, El Ave Féniz

Por Óscar Cortés Palma

Fiacro Sopeña cumplirá 83 años de edad en agosto ya que nació en el año de 1930 en Xoxocotla, desde muy chico participó en la danza de los tecuanes bailando de “Zopilote”, "Risueño", de "viejo rastrero", y de Jaguar. 

Mientras danzaba aprendió a tocar los sones de la Danza, que interpretaba su tío Don Emiliano Sopeña, quien años antes había aprendido la música al escuchar tocar a Don Pablo Carpio, quien a su vez aprendió al escuchar tocar a Ramón Sorela años después de la revolución, es decir la Danza de los Tecuanes de Xoxocotla provino del poblado vecino de Tetelpa, según nos contaron Don Fiacro Sopeña y Don Santiago Sierra.

Por eso las danzas de los dos pueblos se parecen en los parlamentos en náhuatl que aun conservan, en cambio se diferencian en la cantidad de personajes que participan y en el tipo de vestuario.

Don Fiacro Sopeña recuerda que la primera ocasión que tocó tenía como 14 años y estaba bailando de Jaguar y el pitero, estaba Tlahuanqui, palabra náhuatl que significa borracho, así que lo sustituyó y comenzó a tocar desde la salida del pueblo hasta entrar a la iglesia.


Y la gente preguntaba, ¿Quién era el que estaba tocando? ya que como Fiacro Sopeña aun estaba disfrazado de Jaguar, no se le podía ver el rostro.

Y desde entonces Don Fiacro Sopeña, lleva 68 años interpretando las melodías, al morir su anciano tío Don Emiliano Sopeña,  Fiacro, joven de 17 años  se haría cargo de continuar la tradición de la cual desconoce su significado porque no le dio tiempo preguntarle a su tio, por lo que solo realiza la Danza de los Tecuanes por costumbre.

El nos comenta que  durante la mayor parte de su vida trabajó de obrero para una institución dedicada a tapar baches en la carretera a Cuernavaca.

Desafortunadamente se quedó ciego a los 50 años de edad y desilusionado ya no quiso seguir tocando  pero sus amigos los danzantes lo  animaron ya que sus conocimientos sobre la música , los diálogos y la coreografía de los personajes eran necesarios para conservar esta tradición comunitaria.

Así que emulando al la mitológica  Ave Fénix  que resurgiera de sus cenizas,  Fiacro Sopeña decidió continuar  tocando, animado por sus compañeros los danzantes, quienes lo  llevan  a donde se va a danzar  para que toque y posteriormente  finalizado el acto lo van a dejar de regreso a su casa.

Don Fiacro Sopeña y su danza han ido a bailar a más de dos docenas de poblados de los que destacan Chalma, Villa de Guadalupe, Tepalcingo y Cuernavaca.

Don Fiacro nos menciona que mientras pueda va a seguir tocando y que ensayan durante un mes previo a cada una de las dos fiestas del pueblo.

Actualmente Don Fiacro Sopeña está pobre y ciego, pero aún así continua tocando la música con su tambor y su flauta en las Festividades de su comunidad, San Felipe del 1 al 3 de mayo y la virgen de la Natividad el 8 de septiembre en las festividades.

Xoxocotla es el único poblado de los que hasta ahora  he visitado en donde esta prohibido grabar y fotografiar  a los Tecuanes  porque nos comentan que los  fuereños se benefician de lo que graban pero sin beneficiar a la comunidad, de todas maneras les compartimos algunas que pudimos tomar.

Copyright© 20013 Óscar Cortés Palma Lic. en Historia UNAM e Investigador de la Danza del  Tecuan de Morelos y de la historia del poblado de Axochiapan. Email axochiapancultural@hotmail.com; cami17_4@hotmail.com


Personajes Ilustres de Cultura Axochiapan. Eliseo Ocampo Sandoval. El Reformador





Personajes Ilustres de la Cultura Axochiapan. Eliseo Ocampo Sandoval. El Reformador

Por Óscar Cortés Palma


Don Eliseo Ocampo Sandoval, alias el "oso", de 82 años de edad, pitero de Axochiapan, nació en 1930. Don Elíseo Ocampo quería ser pitero de niño por eso elaboró un tamborcito de cartón, al ver esto, su padre sintió compasión y lo ayudó a elaborar su tambor.


En esos años la Danza del Tecuan estaba en crisis y casi desaparecía, por lo que fue necesario traer maestros y músicos de otros pueblos para que enseñaran los pasos y los "diálogos" de la danza.


El pitero que enseñaba la Danza del Tecuan a los pobladores de Atlacahualoya, Calmamec y Axochiapan se llamaba Faustino pero en una ocasión dejó de venir y posteriormente murió, pero dejó discípulos.


En el poblado de Atlacahualoya aprendió su hijo Luis pero como ya está muy mayor de edad ya no continua tocando, por eso actualmente los sones de la Danza de Tecuan de Atlacahualoya son interpretados por piteros axochiapenses, que tocan obviamente sones axochiapenses.


En el poblado de Calmeca se perdió la danza.


Y en el poblado de Axochiapan aprendió los sones Eliseo Ocampo, apodado el "Oso". Pero como era un niño de tan solo 10 años de edad, y no hablaba náhuatl, no comprendió los diálogos que decían los personajes, que además ya estaban muy mayores.





Uno de esos danzantes mayores que conocía los diálogos era Víctor Mozo Jacinto, quien antes de la Revolución Mexicana ya bailaba de tecuan y ensayaban en la casa de Juan Daniel “alias Juan Chona”, como nos comentó su hijo Arturo Mozo Chino.




Eliseo Ocampo, nos relató que su carrera musical empezó cuando faltó el Pitero Faustino de Atlacahualoya, así que sus hermanos mayores fueron a solicitarle a su papá que le diera permiso a su hermano para que tocara la música de la danza.

Sin embargo, no a todos los Párrocos de la Iglesia les agradaba esa danza, fue con la intercesión de su tío Narciso cuando por fin se aceptó que los teuanes bailaran en el atrio.


Después de esto se dio un relevo generacional, Eliseo Ocampo, modificó los sones y la coreografía, en sus propias palabras, la hizo más dinámica, un par de años después surgió otro pitero llamado Pedro Navarro, y así fueron proliferando más piteros hasta sumar cerca de dos decenas, también fueron proliferando los grupos de tecuanes hasta llegar a ser quince.




Eliseo Ocampo Sandoval reformó las melodías y la coreografía y actualmente el nos comenta que ya la danza la bailan como el la diseñó. Antes bailaban encadenados, pero decidió cambiarlas por cruzados. Antes se vestían como un conjunto de catrines chaquetudos, tenían diálogos en náhuatl en la que relataban una historia como la “Danza de los Vaqueros”, bailaban únicamente hombres, y todos los danzantes tenían un nombre.



Pero reformó la danza, así que un año los tecuanes se disfrazaban de toreros, al año siguiente de carboneros, etc.
Eliseo Ocampo nos comentò una anécdota de cuando tenía 20 años de edad y lo visitó Don Eliseo B. Aragón, nahuatlato y promotor cultural, de unos 70 años, acompañado de algunas personas.


Eliseo B. Aragón le dijo:

-Tócanos los sones antiguos de la danza de los tecuanes para grabar un disco y también acompáñanos a Cuernavaca-.


A lo que Eliseo Ocampo respondió:


-No conozco las piezas antiguas, yo toco lo nuevo no lo antiguo-


Los dos Eliseos, estuvieron de acuerdo en que las danzas se van transformando con el tiempo.
Las reformas de Eliseo Ocampo explicaría por qué esta danza otorga bastantes libertades coreográficas a sus participantes, quienes se pueden disfrazar desde porristas, huentle, XV años, bufones, desfiles, etc. no obstante los pobladores se esfuerzan para recuperar a los personajes originales, que son los viejos cazadores.



El crecimiento exponencial de grupos y músicos de danzantes en Axochiapan puede explicarse por los "concursos" de danzantes de la década de los 80 y en donde los galardonados recibían Guajolotes, trofeos y estandartes.


Para finalizar, este pitero, igual que los demás piteros de Morelos, organizan la danza por gusto porque en general todos viven en situación de pobreza, la mayoría no sabe leer ni escribir, y se dedican a actividades agropecuarias, aunque las nuevas generaciones de piteros tienen características diferentes, como nos comentó Eliseo Ocampo “los tecuanes de Axochiapan nunca se van a acabar”.


© 2015 Óscar Cortés Palma 


LIBRO DE LA DANZA DE LOS TECUANES



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