jueves, 9 de noviembre de 2017

Tecuanes

Tecuanes


Imágenes: Natalia Polancoc
Texto: Óscar Cortés Palma 
Cuentan que antes habían animales de uña en la región que bajaban a comerse a los animales de los pobladores, a pesar de esto la comunidad lograba cazarlos o ahuyentarlos.

No obstante, en una ocasión vino un animal de uña a quienes los pobladores no podían cazar ni ahuyentar. Ese animal bajaba a comerse guajolotes, venados,  y a los mismos pobladores. Lo conocían como el Tecuane (feroz, bestial, terrorífico)

Los pobladores intentaron por todos los medios cazarlo pero no pudieron. Entonces acudieron con el señor del monte conocido como Uetskilistle (risueño). Esta era una persona ermitaña, habitante de la sierra con capacidad de  transformarse en animales, entre ellos en tecuane, ya sea para hacer el bien o para hacer el mal.

El Uetskilistle les cobró muchísimo dinero porque era una tarea difícil de realizar pero tampoco pudo lograrlo. Al verse frustrado comprendió que no podría lograrlo solo, necesitaba la ayuda de toda la comarca.

En una asamblea,  los incitó a organizarse para atrapar al tecuane  juntos, muchas personas no estuvieron de acuerdo, no obstante la mayoría aceptó.  Trazaron un plan y organizados se distribuyeron las tareas, se disfrazaron: unos se vistieron de piedras y otros de árboles.

Otras más se disfrazaron de animales domésticos para servir de anzuelo al tekuani. Otras se disfrazaron de lobos, tigres, leones y tecuanes. Otras se encargaron de los alimentos, de confeccionar los disfraces, del espionaje y del envío de mensajes y señales.

Luego se distribuyeron por  la comarca, se colocaron en el centro y  otros  se ubicaron alrededor de estos. Se dedicaron a velar todas las noches, esperando la entrada del feroz felino, cuando lo vieron lo rodearon y aunque la fiera intentó escapar y casi lo logra, confundido por la organizada emboscada, y por la multitud que lo acechaba, terminó con sus fuerzas y lo atraparon.
                     
Del gusto, los pobladores hicieron una fiesta, representando la hazaña lograda. En esos días de fiesta bailaron al son de los tambores y las flautas de carrizo. Hoy, se sigue celebrando este acontecimiento bailando disfrazados y actuando la caza de un nagual jaguar, pues según se cuenta  este era el poderoso ser mitológico cazado por sus ancestros.

Los tecuanes nos enseñan, entre carcajadas y sobresaltos: si los habitantes de una comarca se reúnen, planean y organizan pueden defenderse de los poderosos.





Imágenes: Natalia Polancoc
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miércoles, 8 de noviembre de 2017

Encuentro de indígenas y españoles

Encuentro de indígenas y españoles

 Por Óscar Cortés Palma


El primer domingo del mes de julio de 1542, había fiesta. Se iba a bendecir la iglesia de san Pablo de Axochiapan. Para eso vinieron fray Juan de Alameda y fray Miguel Mejía.

Antes de venir, en Tepetlán atlaco (barranca serrana) cerca de Amayuca bautizaron a los líderes de la comunidad: Aquiahuateuhtli, Xochiquetzalteuhtli, Quetzaltototeuhtli, Nezahualcoyotzin y Nezahualpinzintli.

Fray Juan de Alameda y fray Miguel Mejía, vinieron a las diez de la mañana y el padrino para bendecir la iglesia fue san Francisco, santo patrono del vecino poblado de Tzompahuacan. Fray Juan de Alameda oficiaba misa en el patio sobre un púlpito de madera y predicaba a los líderes de Teotlalco, Atlacahualoya, Alchichica y Jonacatepec. Todos escuchaban con atención la predicación del fraile.

A la mañana siguiente, fueron a señalar los linderos. Pablo Cortés, juez gobernador y fray Juan de Alameda, ambos representantes del gobierno español con facultad de otorgar tierras, encabezaban la expedición acompañados por líderes de Teotlalco, Alchichica y Axochiapan.

Empezaron en la barranca de Teotlalco, fueron al norte, al cerro de la junta grande, Teucaltzingo, la junta chiquita, Tecamatitlán, cabeza de la olla hasta llegar al camino de Atlacahualoya (camino real a la ciudad de México),  continuaron al poniente, al paso francés, al camino de Tepalcingo, bajaron por la barranca de ¿Atlacanatlatula? (hoy barranca del pajarito) llegaron  de nuevo a Teotlalco por la ladera de Tehuiztitlán.

El miércoles, por la mañana, se juntaron los líderes de Teotlalco con un estandarte azul.  Los de Tzompahuacan con un estandarte azul y otro colorado; los de Huehuetlán y Alchichica ambos con un estandarte colorado. Acompañando a los líderes de san Pablo Axochiapan, quienes portaban un estandarte blanco.

Fueron por el sendero del sur reconociendo los linderos. En la barranca de Teotlalco, fray Juan de Alameda y el juez Pablo Cortés de Jonacatepec, como representantes del gobierno español, pasearon con los estandartes a Magdalena Téllez Xochiacatotol y Miguel Cortés Nezahualcoyotzin, y demás líderes de la comunidad y testigos. La toma de posesión de las tierras se hizo en forma quieta y pacífica. Lanzaron cohetones, aventaron piedras, arrancaron hierbas y tocaron trompetas y clarines.

Venían por el sendero del lindero de la barranca Teotlalco e hicieron el mismo ritual en la junta grande, en la junta chiquita, en la cabeza de la olla. Continuaban para el norte y poniente.

En el camino de Atlacahualoya (camino real a la ciudad de México). Tomaron un descanso y comieron a las dos de la tarde: mole de guajolote, alaches, memelas guacamole, chilaquiles. Fueron hacia el paso francés, en todas partes hicieron el mismo ritual de toma de posesión: lanzaban cohetones, aventaban piedras, arrancaban hierbas, tocaban trompetas. Todo en forma quieta y pacífica. Pasaron por él paso Rendón, Almolonca, el camino de Tepalcingo, vinieron por el sendero de la orilla de la barranca de Tetehuamac.

Continuaron rumbo al sur siguiendo el curso de la orilla de la barranca, pasaron por Ayoxocuisco, Ayochinamitl hasta topar de nuevo con el rio Teotlalco en donde están unos paredones, finalizaron el recorrido, sin encontrar ninguna contradicción. Al concluir las jornadas de reconocimiento regresaron a la iglesia san Pablo y en el patio colocaron el púlpito de madera.

Sobre el púlpito de madera Fray Juan de Alameda les dijo a todos los habitantes de Axochiapan:

- En nombre del rey de España reciben la posesión de un total de 20 caballerías de tierras de monte,  y no puede ser vendido ni arrendado a ningún español y el que así lo hiciere será castigado y si fuere principal (persona rica) seis meses de cárcel y cincuenta y cinco pesos de pena-.
-Se redactan los títulos en idioma mexicano (náhuatl) porque no entienden la lengua castellana, después transmutarán a castilla por si un juez los defendiere para que ninguno los inquiete pueblo o español […]  calificamos, con nuestros nombres y firmas. (19 firmas)-.

Estos títulos fueron utilizados por el pueblo de Axohciapan para defender los campos de los hacendados de Tenango dos siglos después[1]. Para el hacendado José Antonio Salvide Goitia estos títulos eran inverosímiles:

-Las diecinueve firmas puestas en ese dichoso papel son del mimo puño, el escribano no pudo cambiar la forma de su escritura aunque procuró diferenciarla. Sólo consiguió cambiar el tamaño de las letras. En un pueblo de indios serviles como lo era Ayoxochiapan, ¿cómo se hubiese encontrado tan crecido número de diecinueve personas escritoras. Cuando esto supone ejercicio y en aquel tiempo de 1542. Solo se contaban veinte años de la conquista-.

Para el hacendado José Antonio Zalvide Goitia los papeles eran inverosímiles:

- Digan que les fue bien si estaban trabajando en el principio de su instrucción espiritual, pues la experiencia acredita que al cabo de doscientos cincuenta y dos años de la conquista, apenas y se encuentra uno u otro que escriba y estos por lo regular son los gobernantes, fiscales o escribanos del pueblo -.

Los litigios por la tierra apenas comenzaban. Sebastián,  sirviente de José Zalvide y Goitia azotó a cinco indias defensoras de sus milpas de los bueyes de la hacienda. Otros sirvientes de Zalvide echaronn a propósito los ganados en las siembras de las indias, aniquilándolas y destruyéndolas. Y por las noches iban, estos mismo sirvientes, a tirar las mojoneras parar adular a su amo, y para culpar a los indios de la destrucción de las murallas y otros perjuicios.

Texto: Óscar Cortés Palma 
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[1] El hacendado de Tenango  negó la autenticidad de este documento. No obstante, lo tomaremos como verdadero hasta encontrar nuevas referencias sobre el mismo asunto.

lunes, 6 de noviembre de 2017

Levantamientos armados en Axochiapan. 1934 y 1944.

Por Óscar Cortés Palma  



En la madrugada del 26 de septiembre de 1934, una banda de rebeldes armados vino a Axochiapan. El ex zapatista Enrique Rodríguez Mora, alías el tallarín, los  arengaba:

– ¡No cambiamos a los gobernantes por otros para estar igual de pobres!–  
Sus seguidores lo secundaban:
– ¡Viva el general Enrique Rodríguez, vivan el general tallarín!– .

El gentío estaba inconforme porque seguían igual de pobres como antes de la revolución. Eran como las 2 de la mañana, estaba oscuro, sin hacer ruido, las calles estaban llenas de jegüite (xihuitl, yerba), surgió la banda del tallarín. Se apoderaron de los fondos de la receptoría de rentas y  del ayuntamiento municipal. Quemaron el archivo de los registros de actas de nacimiento del ayuntamiento.

Fueron a las casas de los vecinos para comprar caballos y armas. Lifoncia Mozo Calero les vendió comida y pan de petate. Gabriela Olivar Villanueva era una niña cuando salió de su casa a ver de dónde provenían los sonidos de los clarines y trompetas. Sus tíos estaban escondidos detrás de las puertas cerradas desde donde le gritaron asustados.

 – ¡Métete chamaca!–.

Después de un par de horas, comenzaron a oírse de nuevo los sonidos de las trompetas y clarines, Gabriela Olivar Villanueva  las escuchaba emocionada, mientras la banda armada se fue de la población con rumbo a las serranías cercanas, unos iban a pie porque no tenían caballos.

La banda del Tallarín se llevó la correspondencia de los correos y telégrafos de la estación del ferrocarril, cada uno llevaba cargando su itacate de comida comprada en la comunidad.

Al amanecer, vinieron destacamentos de soldados persiguiéndolos. El ayuntamiento municipal había sido vandalizado, había humo y cenizas de montones de archivos de actas de nacimiento quemadas. Se levantó un reporte judicial porque la banda del Tallarín quemó los archivos y las personas desconocían su fecha de nacimiento y unas se pusieron menor edad.


Tres años más tarde, el presidente de la república Lázaro Cárdenas, solucionó las peticiones del tallarín, y los amnistió. Regresaron calmados a sus poblados de origen. Sin embargo, la cosa no estaba olvidada. El ex zapatista José Solís, alias la zorrita, andaba armado. La gente murmuraba:

– Si hay otra revolución mañana, la zorrita se va de general–.

El presidente municipal Sebastián González, a quien la gente le apodaba de chiste: “cabeza dura, carretón de la basura”, según porque era muy terco, le ofreció a la zorrita Solís la jefatura de la comandancia municipal. La zorrita la rechazó y recomendó a su amigo Carlos Rodríguez. Un año después de la quema del archivo municipal, la zorrita Solís fue electo comisariado ejidal en 1935.

Años después, la zorrita andaba borracho con el sombrero en el brazo. Lo interceptó, su amigo, el comandante municipal Carlos Rodríguez, le dijo:
– ¡Qué pasó don zorrita anda usted tomando!-–.
-¡Que pasó mi comandante, buenas noches!-.

Salieron abrazados de la cantina frente al jacalón, como estaba borracho no se pudo defender, lo desarmó, sin darle tiempo de nada, lo balaceó, entonces vino su hijo gritando:

– ¡Ya mataron a mi padre, agárrenlos!–.

No obstante, Carlos Rodríguez lo descalabró y huyó. La zorrita José Solís ya estaba viejo cuando murió. En una ocasión balaceó a uno que lo seguía y nadie hizo nada. Cuando cayó la zorrita Solís, la gente no hizo nada, no repicaron las campanas, ni gritaron mopachocan (asamblea del pueblo), pues a nadie se le ocurrió y su atacante huyó para no volver jamás.

Diez años más tarde, durante la segunda guerra mundial, los hermanos Barreto de Zacualpan y Daniel Roldán se levantaron en armas, anduvieron un tiempo huyendo y peleando.

 De Axochiapan siguiendo a los alzados iban: Adelaido Pliego Sánchez, Eulalio Mozo, y Agustín. Cuando vino el temporal con sus lluvias, Adelaido Pliego Sánchez, Eulalio Mozo, y Agustín aprovecharon para sembrar maíz (tlayolli), frijol y calabaza en los tlacololes (milpas serranas) de santa Cruz.

Vivían en una cueva, en donde preparaban su tlaxcalli (comida). La vida en el cerro no le gustó a Agustín y fue entregarse a los soldados, les dijo:
.
– Sé dónde está los demás, los llevaré si me perdonan la vida–.
Después de caminar un rato por el monte, rodeado de soldados. Gritó:
– ¡Allí, limpiando el tlacolol, esta uno de ellos!-.

Los soldados atravesaron los surcos pisando la milpa tierna y atraparon a Adelaido. Después, lo presentaron al presidente municipal, le preguntaron:

– ¿Usted conoce a este hombre?
El presidente municipal respondió:
– ¿Cuál hombre?-.
-Este-.
-Sí, fue uno de los alzados–.


Los soldados colgaron a Adelaido en un mezquite del cerro cerca del rio. No obstante su lucha no fue en vano pues se evitó enviar a los jóvenes a pelear por los gringos en la guerra contra Alemania.

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viernes, 3 de noviembre de 2017

Sátiras, parodias y burlas del hacendado

Sátiras, parodias y burlas del hacendado

Por Óscar Cortés Palma 

El azúcar era un negocio redituable. La familia García Izcalbaceta tenía extensos plantíos de caña, ganado, potreros y ranchos. En estos últimos levantaron sus jacales los artesanos, vaqueros y rancheros que pagaban renta anual por el uso de la tierra al hacendado.

En la época latifundista, en la cúspide de la sociedad estaba el terrateniente, después el mayordomo, los capataces, los peones (mozos y gañanes), los medieros. En la parte baja estaban los jornaleros agrícolas.

Al revisar la historia, se aprecian dos grandes litigios de tierras entre Axochiapan y Atlacahualoya contra el hacendado de Tenango. El primer litigio abarcó todo el siglo XVIII y  ocasionó la pérdida de los campos occidentales del pueblo. Cien años antes de este litigio desapareció san Andrés Tetehuama, se mudaron y fundaron Xalpatlahuac, en el estado de Guerrero.


El segundo litigio también abarcó casi todo el siglo XVIII y tuvo como consecuencia la pérdida de los campos orientales del pueblo. Por donde se localizaban la aldea abandonada de Alchichica (el viejo) y  la enorme parroquia abandonada de Tzompahuacan, construida en el siglo XVI. Esta parroquia es enorme comparada con la población radicada allí.

Para entonces las epidemias, hambrunas y sobreexplotación casi habían extinguido a los habitantes. Así lo demuestran los censos de la época. La población disminuyó hasta casi desaparecer en esa época de la historia. Los habitantes del valle cálido fueron incapaces de conservar sus tierras,

El hacendado Joaquín García Icazbalceta controlaba la región pero no era tan malo, hacía favores a la muchedumbre para tranquilizarla. Apoyó la construcción de la parroquia de Quebrantadero en 1885  prestaba toros para las fiestas y a diferencia de los demás, le gustaba leer y escribir libros.

Durante un tiempo, los cañaverales de esta comarca fueron los productores de la mejor azúcar del mundo. Otros países del mundo productores de azúcar fueron: Haití, Cuba y Brasil.

Aparte de la caña, en las ferias parroquianas germinan los tradicionales mariachis, chinas poblanas, obras de teatros de Mariano Matamoros de Jantetelco,  Mientras se extingueN otras costumbres populares como los moros y cristianos otrora muy populares[1].

En enero de 1910 el valle cálido era un cañaveral. La familia de hacendados García Pimentel venia por el sendero cabalgando viendo los campos repletos de cañales.  Iban a la feria del santo patrono a oír la misa del párroco Prisciliano.

En el atrio parroquial, observaban a una muchedumbre carcajeándose con las parodias que los caricaturizaban, como los tecuanes, vaqueros y chinelos. No le dieron importancia a esas sátiras, sólo eran burlas ridículas, nada más, parecía no haber novedad, no obstante, el mundo conocido hasta entonces estaba próximo a su fin.  

Texto: Óscar Cortés Palma 
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[1] WARMAN Arturo, La danza de moros y cristianos. INAH, México, D.F. 1985.

lunes, 30 de octubre de 2017

Nenúfar

Nenúfar


 Por Óscar Cortés Palma 



Axochiapan fue conocido antes como Ayoxochiapan[1]. Su escudo antiguo está en un códice y en la matrícula de tributos de México -Tenochtitlán. 
        
El nombre antiguo[2] significa: Río, laguna o arroyo de flores acuáticas parecidas a flores de calabaza. Esta planta es el nenúfar porque como el idioma náhuatl es aglutinante se crean nuevos significados con la unión de dos palabras, similar al idioma inglés. Un ejemplo son los  papaloquelites, en  idioma náhuatl significa: hierba de mariposa o flor voladora.

 No obstante, todos sabemos, los pápalos son hierbas comestibles. Del mismo modo, al unir Ayoxochitl con apan entendía los antiguos: nenúfares o flores acuáticas.


Unos creen, los antiguos se equivocaron y dibujaron el escudo incorrecto. No obstante en la época colonial se seguía conociendo a la población como Ayoxochiapan, otros argumentan, esto era porque los españoles no podían pronunciar el náhuatl y decían Ayoxochiapan.

Es más factible decir que la palabra Ayoxochiapan derivó en la actual, debido al olvido poco a poco del idioma nahua. La palabra Axochiapan comenzó a ser utilizada a principios del siglo XIX para entonces la mayoría de la gente ya no entendía el idioma náhuatl.

Y hay lugares con nombre en náhuatl de los cuales no estamos seguros de su significado y como se pronuncian.

Debido a la pronunciación cambiaron de nombre muchas poblaciones, por ejemplo: Cuauhnahuac se convirtió en Cuernavaca, Itzocan se convirtió en Izucar, tecuan en ticuan, etcétera. En la década de 1950 's, Eliseo Basilio Aragón Rebolledo diseñó el escudo actual.
Eliseo Aragón Rebolledo, nahuatlato axochiapense y  presidente de la Academia de Lengua Náhuatl del estado de Morelos[3], era un erudito, escribió dos libros uno sobre el significado de topónimos nahuas y otro sobre ferias morelenses. La familia Aragón de aquella época era acaudalada y estaba emparentada con los Aragón de Jonacatepec y Jantetelco.

Eliseo Basilio Aragón Rebolledo diseñó el escudo actual no nomás por nomás, se basó en sus conocimientos sobre lengua náhuatl y en la abundancia de nenúfares en la laguna.
Hoy, este escudo nos representa, no obstante, antes, en la época de México-Tenochtitlán y en la época colonial. La comunidad se conocía como Ayoxochiapan. Cambió como todo cambia en este mundo.

Como desenlace, ambos escudos, no se contraponen, tanto Ayoxochiapan como Axochiapan aluden a un tipo de flor acuática o nenúfar.

Texto: Óscar Cortés Palma 
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viernes, 27 de octubre de 2017

La epidemia de Tetehuamac

La epidemia de  Tetehuamac

 Por Óscar Cortés Palma 



En la época colonial, los aldeanos tributaban maíz y otros alimentos. El gobernante de la aldea[1] recaudaba el tributo para entregarlo a los tenientes, corregidores o alcaldes mayores hasta llegar al gobernador del estado.

Junto  con el tributo, los aldeanos cooperaban con servicios personales para los ricos, apoyaban la construcción de parroquias[2] y catedrales[3] y extraían plata de las minas de Huautla y Tlaucingo[4].

.
Antes de la década de  1640, desaparecieron Tetehuamac, Ayoxocuisco, Alchichica (el viejo), los barrios de Cuautlalpan, Hueycala, y Tecpan[6] ,  sus terrenos quedaron abandonados, desiertos de gente ma no de vida.

La hacienda de Tenango, el ingenio de Atotonilco[7] y Ayoxochiapan reclamaron como suyos los terrenos de los pueblos desaparecidos[8]. El hacendado presentó el testimonio de vecinos, dijeron:

1. Las tierras de la hacienda de san Nicolás Atotonilco por el sur y oriente, llegan a los parajes de Las Tinajas y Palo Amarillo.

2.- El rancho de Tetehuama limita al poniente con el arroyo de Tepalcingo y al oriente con el arroyo seco.

3.- El rancho de Tetehuamac pertenece a la hacienda de santa Ana, eso siempre han oído decir.
Los testigos fueron[9]:
Nombre
Edad
1.     Artemio Benítez
40 años
2.     Gregorio Ortiz
80 años
3.     Pedro Benítez
32 años
4.     Diego Sánchez
40 años
5.     Francisco Vergara
36 años
6.     Nicolás Aragón
60 años
7.     Juan de Alamilla
60 años
8.     Agustín de Aragón
63 años
9.     Bernardo de Aragón
60 años
10.  Juan de Rebolledo
60 años
11.  Sebastián de Rebolledo
63 años
12.  Diego Rodríguez
60 años
13.  Tomás Primo de Aguilar
60 años

En esa época, emergieron nuevas aldeas habitadas por migrantes. Nacieron las haciendas de: Tenango, santa Clara, san Ignacio (este último en la década de 1720 's), Atotonilco (antes de la década de 1690 's). En la década de 1720 's, emergieron el rancho de san José de los caballos del Quebrantadero y el rancho de Tlalayo – Alchichica[10].



 Las aldeas diezmadas por las enfermedades de Asia, Europa y África, perdieron sus tierras y se encontraron atrapados dentro de la hacienda[5].

El hacendado José Antonio Salvide y Goytia envió a Lázaro Pliego, Matías Pliego y Alex de Pliego, a reconocer las tierras de Tetehuamac. Le dijeron:

-Los pobladores de Ayoxochiapan tienen sus sembradíos allí-.

Al escucharlo, el hacendado disgustado, después de meditarlo un poco, colocó trancas para impedirles el paso.

En el año de 1761[11], Tirsa Aguilar España Quetzaltototl, abogada defensora de Ayoxochiapan, dijo con elocuencia:

-Solicitamos una averiguación sumaria de las tierras de Teteguama porque fueron del antiguo pueblo del mismo nombre y pertenecen a Ayoxochiapan, donde viven y han vivido los sobrevivientes de Tetehuamac desamparados por la peste-.

Y continuó diciendo:    
                                  
-Desde hace mucho tiempo posee nuestro pueblo las tierras de san Andrés Tetehuamac, poblado deshabitado por las pestes. Los pocos indios sobrevivientes de san Andrés se vinieron a vivir a nuestra aldea donde, para que tuvieran sitios y casas en qué vivir y labrar, fue preciso se quedase nuestro pueblo sin las tierras de su comunidad remplazándose éstas en Tetehuamac donde desde inmensal tiempo tenemos nuestras milpas y a unos apenas les quedó tierra para labrar su choza-.

Sobre el asunto, el hacendado José Antonio Salvide y Goytia, dijo en el año de 1778:

-No hay mérito que atribuya a Ayoxochiapan el área de Tetehuama. Pues no hay constancia de la supuesta agregación del año de 1606. Sus títulos carecen de fundamento. Pudo Tetehuama, o arruinarse del todo por la peste ó trasplantarse sus reliquias a otros pueblos de la circunferencia como son Telixtac, Atlacahualoya, o Teotlalco-.

El hacendado hizo un ademán y continuó hablando:
-Ayosochiapan disfruta de una considerable extensión de tierras. Las 600 varas de Tetehuama por cada punto cardinal. Se le ha apropiado, persuadiendo y haciendo creer que, en el año 1606, se unieron los sobrevivientes de la peste de Tetehuama. Desde luego me encargaría de dar respuesta a la idea de situar Tetehuamac en donde está asentado el rancho de san José de los caballos del Quebrantadero, si los títulos que presenta Tirsa Aguilar España Quetzaltototl, fueran dignos de aprecio pero son falsos[12]-.

Ganó el hacendado, así fue devorándose los ingenios y ranchos pequeños. Como el  ingenio de Atotonilco  y el rancho de san Miguel Ixtlilco en la década de 1730 's. O el rancho de Tlalayo – Alchichica comprado a Diego Rodríguez, en la década de 1760 's.

La hacienda fue devorándose poco a poco los campos de los habitantes[13], los aldeanos indignados eran desterrados y castigados con cien o doscientos azotes en la espalda.

José Antonio de Salvide Goytia, Sebastián Izcabalceta, y Nicolás Izcabalceta, sucesivos dueños de la hacienda de santa Ana, se encargaron de despojar de más tierras a los habitantes.

La época más violenta de la lucha por la tierra, fue de la década de 1710 hasta 1790[14].  Al finalizar el siglo XVIII, los empresarios agrícolas españoles eran propietarios de la mayor parte de la tierra desde Ocuituco hasta Axochiapan. Y controlaban las aguas del río Amatzinac.

A partir de ese momento la región quedó controlada por una sola familia de hacendados, la familia Izcabalceta, que mediante la alternancia de paternalismo y uso de violencia hacia los dominados, consolidó su poder sobre la comarca[15].

Los aldeanos dedicados a la siembra de temporal de maíz, frijol, calabaza, chile y jitomate reclamaron el derecho a vivir en paz ante la oposición de unas cuantas familias terratenientes poseedoras de grandes haciendas productoras de azúcar y aguardiente[16]. La venta de caña de azúcar les generaba jugosas ganancias. 

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